
La carencia de moral y vergüenza por parte de la clase política profesional es cada día más evidente, este caso que hoy ocupa es el de Javier Rodrigo de Santos, ex edil de Urbanismo de la capital balear, miembro del PP, esos que van de puros y pulcros, la basura la tienen bien escondida porque no hay mayor basura que la de abusar de un menor, no hay crimen más grave al menos a mi entender.
Se le condena a 12 años de prisión por sendos delitos de abuso sexual a dos menores, y a un año y seis meses por otro delito contra la salud pública (drogadicción). Este “pieza”, repetimos, ex concejal del PP, quedó absuelto del delito de corrupción de menores, por el que la Fiscalía solicitaba para él una pena de nueves meses de prisión, de eso se ha librado. A esta sentencia cabe interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo, tienen de plazo cinco días, medida que la defensa ya ha anunciado que tomará, tener dinero es lo que tiene. Este recurso permitirá que el ex edil eluda la cárcel durante casi un año mientras se resuelve el caso.
El fiscal José Díaz Cappa, consideraba que De Santos incurrió en cuatro delitos de abuso sexual (19 años y nueve meses de prisión), uno de corrupción de menores (nueve meses de cárcel) y otro contra la salud pública relativo a sustancias que no causan grave daño a la salud (tres años y medio de privación de libertad y multa de 120 euros).
Las circunstancias atenuantes de las que se ha valido han sido la de drogadicción en el delito de abuso sexual, y se han tenido en cuenta las de embriaguez y drogadicción en el delito contra la salud pública, a pesar de que la Fiscalía retiró la atenuante de drogadicción.
En la sentencia también se le condena a una multa de 5.790 euros por los dos delitos de abusos sexuales y a otra de 10.950 euros por un delito contra la salud pública. Asimismo, el juez prohíbe al ex político a que se aproxime a menos de 500 metros de los dos niños de los que abusó sexualmente, así como a sus familiares por un plazo de tres años, una vez cumpla su pena de 12 años de cárcel por sendos delitos.
El juez impone a De Santos una pena de siete años de prisión, al quedar probado que cometió un delito de abusos sexuales, con “acceso carnal por la vía anal”, con un menor de 14 años, mientras que le impone otra pena de cinco años de privación de libertad por la conducta abusiva consistente en “practicar una felación a un adolescente de 16 años”.
Una pena de prisión de un año y seis meses por un delito contra la salud pública, por comprar hachís y ofrecérselo a uno de los menores, minutos antes de que pagara a una prostituta para que perdiera la virginidad en el interior de un coche, mientras él observaba la escena.
Los dos menores de los que abusó eran hermanos y amigos de sus hijos -se habían conocido en las ceremonias de la Comunidad Neocatecumenal a las que era un asiduo-.
De Santos, ya tiene sobre sus peperas espaldas dos años de prisión por un delito continuado de malversación de caudales públicos, tras gastar cerca de 60.000 euros con la Visa del Ayuntamiento de Palma en clubs de alterne homosexuales, abandonó el 30 de marzo la cárcel de Palma, en la que se encontraba desde el 27 de junio de 2008 de forma preventiva, tras haber sido acusado de abusar sexualmente a dos menores. Para salir de prisión, tuvo que pagar una fianza de 100.000 euros. El último día del juicio, el 7 de octubre, De Santos relató ante que en su adolescencia sufrió una agresión sexual, tal vez para dar penita pena, y que él es inocente. “Tengo la conciencia tranquila”, declara el pepero, se diría que más bien muerta.
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