martes, 19 de enero de 2010

Comienza en toda España la campaña " Por una banca publica "


La actual crisis está llevando a la quiebra a decenas de miles de pequeños empresarios, de autónomos y a millones de trabajadores por cuenta ajena a las colas del paro. Mientras los más débiles pagan los platos rotos, los banqueros, responsables en primer grado de la situación, reciben, de los poderes públicos, millones de euros que saldrán de los bolsillos de los ciudadanos de a pie.

La banca, en connivencia con las constructoras, creó la burbuja especulativa que ahora ha estallado dejando a millones de españoles en una situación desesperada. La clase política, hipotecada por sus deudas multimillonarias con los banqueros ha acudido unánimemente en su auxilio. En teoría, los bancos deberían emplear estas inyecciones de dinero público para prestar dinero a bajo interés a las empresas y a las familias en un momento en que se ven ahogadas. Sin embargo, los banqueros están utilizando el dinero público para tapar sus agujeros y sanear sus cuentas de resultados. Y, cuando más falta hace el dinero, los bancos se lo quedan. Y los grandes partidos, miran hacia otro lado.

El Frente Nacional, en colaboración con España 2000 y el Movimiento Social Republicano, inicia una campaña a favor de una banca pública. Una banca que cumpla fines sociales y que, a diferencia de los bancos privados, que nos prestan un paraguas cuando hace sol y nos lo quitan cuando llueve, conceda préstamos en condiciones razonables a quienes más los necesitan.

http://www.porunabancapublica.org/




1 comentarios:

Javi dijo...

Hay que tener cuidado al exigir una banca pública porque podemos traspasar la línea del reconocimiento de la propiedad privada muy facilmente.Debemos exigir a la banca un comportamiento digno sí, se debe prohibir la usura sí,pero es muy fácil caer en posturas demagógicas declarándose simplemente en contra del capital. Es lógico que alguien que ponga un capital en juego espere alguna contraprestación por ello y ahí es donde debería estar el Estado para poner límites a esas contraprestaciones. Pero una banca exclusivamente pública haría que los capitales permanecieran en las manos de unos pocos, menos incluso que hasta ahora, al no tener incentivos para poner esos capitales en circulación.
Mi opinión es que también debe existir una banca privada pero bajo ferrea supervisión del Estado, prohibiendo la usura y reservando la creación efectiva del dinero al único ente legitimado para ello que es el Estado.