sábado, 8 de mayo de 2010

Entrevista a Pedro Valera

TdE/Preguntas10: Entrevista a Pedro Varela para Tribuna de Europa

TdE: Hablar de Pedro Varela es hablar de Compromiso con una idea en mayúsculas. A lo largo de la historia los proyectos más valiosos, han surgido al margen de los partidos políticos. Y España no es una excepción. Tenemos el ejemplo de Ediciones NR, Ediciones Ojeda o la misma Librería Europa, entre otros. ¿Cree que son lo suficientemente valorados y apoyados? A veces algunos tenemos la impresión de que no fuéramos conscientes de su aportación, cuando sin la existencia de estos proyectos probablemente ninguno de nosotros estaríamos aquí o careceríamos totalmente de formación.

PV: Creo que en el fondo es el público quien decide el éxito o el fracaso de una iniciativa. Sin nuestros lectores, Ediciones Nueva Republica, Ediciones Ojeda o Liberia Europa no podrían subsistir. Su mera existencia a través de los años y los más diversos avatares demuestra evidentemente que los responsables tienen la decisión firme de continuar por mucho que disguste a los intolerantes, pero también que el público intelectualmente inquieto ha decidido no abandonar el barco y hacer lo que está en sus manos por asegurarse la libertad de expresión e información. Libertades que nadie nos va a regalar. Hemos de conquistarlas cada día, todos juntos.

TdE: ¿Qué valoración hace de los distintos movimientos políticos en España? ¿Cuáles son los principales problemas y limitaciones que ve?

PV: Todos ellos ocupan un sector del frente que es necesario tener en cuenta. Si un nido de ametralladoras deja de aguantar el asedio, el enemigo se infiltrará por ese sector del frente y debilitará nuestras posiciones. Lo importante es que todos sean conscientes de que, se luche en el sector que sea y sea cual fuere el ambiente social del que cada uno se ocupa, todos somos necesarios. Lógicamente los hay con mayores capacidades para el trabajo social, para el político, para el cultural, el artístico, el intelectual, etc. Cada cual ha de encontrar aquella ocupación con la que mejor aproveche las virtudes y capacidades que Dios le ha dado y de esta forma servir mejor al propio pueblo. Se habla de diferencias ideológicas, pero en realidad los pueblos a lo largo de la historia nunca se han constituido en “partidos” políticos, es decir no han estado partidos por definición ideológica, es decir divididos. Sino que más bien estaban unidos por una identidad propia y una forma diversa y concreta de entender el mundo y la vida respecto al resto del colorido mundo, lleno de pueblos diferentes e interesantes. Todos los que luchan por el propio pueblo, sea cual fuere la forma en que lo hacen, son camaradas de los demás y merecen nuestro respeto y nuestra colaboración siempre que la necesiten. De ahí que por encima de las siglas, las asociaciones, los orígenes personales y los curriculums vitales de cada cual, todos formamos parte de un único movimiento en favor de nuestro pueblo y del bien, la verdad y la belleza. Ciertamente, siempre hay uno de entre todos que tiene más éxito, que piensa más, trabaja más y lo sabe hacer mejor. Así que todos nos hemos de alegrar de su éxito y, si es necesario, unirnos a su alrededor cuando lo solicite. Nuestra auténtica democracia (si es que esa palabra tiene algún sentido) reza: “Todos con el mejor, el mejor a la cabeza”. Esa ha sido la forma de dirección natural y tradicional que los pueblos han tenido siempre. Y así seguirá siendo. Carece de sentido que dirijan la nación personas de partido que apenas serían seleccionadas para llevar un departamento de una mediana empresa. Son los que más saben, los mejores, los más nobles, los más capaces y audaces, quienes deben dirigir los destinos de todos. La Naturaleza pondrá a cada cual en su sitio y el tiempo dirá quien sirve para aglutinarlos a todos. Mientras tanto, cada cual debe ocupar su puesto y no abandonarlo ni a las duras ni a las maduras.


Más entrevista en: http://www.tribunadeeuropa.com/?p=1073